Astronauta LiLi: una vida explorando el Universo y nuevas formas de aprender

Mi pasión por el espacio comenzó cuando era pequeña y mi padre me enseñó a mirar más allá a través de su telescopio. Me contaba historias fascinantes sobre el Universo y despertó en mí una curiosidad que nunca ha dejado de crecer. Desde entonces, siempre he querido descubrir nuevos mundos, aprender cosas extraordinarias y compartirlas con los demás.

Durante mucho tiempo soñé con ser astronauta y viajar al espacio. Ese sueño me llevó a emprender mi propio viaje por el mundo en busca de conocimiento, experiencias y nuevas formas de entender la exploración espacial. Por el camino, he descubierto que perseguir un sueño puede llevarte a lugares que jamás habrías imaginado.

Hoy, mi misión es acercar el Universo a grandes y pequeños, despertar la curiosidad y demostrar que el conocimiento no tiene edad y que aprender puede ser una aventura extraordinaria.

Mi viaje por la exploración espacial

A lo largo de los años he tenido la oportunidad de viajar a lugares que han marcado mi forma de entender el espacio y de divulgarlo. He visitado instalaciones de la NASA en Cabo Cañaveral, he viajado a Japón para conocer el trabajo de JAXA y a sus astronautas, y he conocido instalaciones de entrenamiento y módulos espaciales en tierra, como Kibo y el módulo europeo Columbus, en el entorno de ESTEC, en los Países Bajos.

También he tenido la suerte de conocer a astronautas de distintas agencias espaciales. Aunque cada uno ha vivido una experiencia diferente, muchos me han transmitido una reflexión que me acompaña desde entonces: contemplar la Tierra desde el espacio cambia la manera de entender nuestro lugar en el Universo.

Somos pequeños en la inmensidad del cosmos, pero vivimos en un planeta extraordinario. Un hogar compartido que debemos cuidar, junto con todos los seres vivos que lo habitan.

Estas experiencias me han enseñado que divulgar el espacio no consiste únicamente en explicar planetas, cohetes o misiones espaciales. También significa transmitir valores, despertar preguntas y ayudarnos a comprender mejor el mundo en el que vivimos.

El Método LiLi: aprender explorando

Desde 2013 diseño, desarrollo y comparto actividades STEAM que combinan ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas. No me conformo con contar cómo funciona el Universo: quiero que las personas puedan experimentarlo, hacerse preguntas, probar, equivocarse y descubrir las respuestas por sí mismas.

Con los años he ido perfeccionando mi manera de enseñar hasta desarrollar el Método LiLi, una forma de aprendizaje que combina creatividad, rigor científico, experimentación y educación emocional.

En mis actividades, cada detalle importa. Trabajo para adaptar las propuestas a las distintas formas de aprender, mantener la atención, acompañar la frustración y convertir los errores en oportunidades para seguir investigando. Busco despertar la curiosidad sin perder el rigor científico, utilizando un lenguaje cercano y experiencias que conecten con las personas.

Mi formación en educación no formal, interpretación, artes escénicas y procesos creativos me ha ayudado a explorar diferentes maneras de comunicar y enseñar. Sigo aprendiendo, investigando y poniendo a prueba nuevas ideas porque creo que la educación debe evolucionar con las personas a las que acompaña.

Para mí, enseñar no es simplemente transmitir información. Es conseguir que alguien se haga una pregunta que antes no se había planteado y darle las herramientas y la confianza necesarias para buscar su propia respuesta.

Una manera diferente de entender la diversidad

Hay una parte de mi historia personal que ha influido profundamente en mi manera de enseñar: tengo un cerebro neurodivergente y descubrí que tenía dislexia a los 17 años.

Conocer mi propia forma de aprender me llevó a observar con otros ojos las dificultades que encuentran muchos niños y niñas en el sistema educativo. No todos prestamos atención de la misma manera, procesamos la información al mismo ritmo o encontramos las mismas puertas de entrada al conocimiento.

Por eso, me interesa especialmente diseñar actividades que permitan explorar, experimentar y aprender de diferentes formas. Quiero que los niños con cerebros neurodivergentes encuentren espacios donde su curiosidad tenga cabida, donde equivocarse no sea un fracaso y donde sus diferencias no les impidan disfrutar aprendiendo.

La educación formal es fundamental, pero creo que necesitamos también otros espacios educativos capaces de ofrecer experiencias diversas y adaptarse a distintas necesidades. En ese camino estoy profundamente comprometida.

El Método LiLi sigue evolucionando precisamente por eso: para combinar ciencia, creatividad, atención, flexibilidad y acompañamiento emocional, sin olvidar que detrás de cada participante hay una persona única.

El conocimiento no tiene edad

Aunque a menudo me han etiquetado como divulgadora infantil, nunca he entendido el conocimiento de esa manera. Mi trabajo está dirigido a todas las personas que conservan la curiosidad y las ganas de descubrir, independientemente de su edad o de sus conocimientos previos.

A bordo de mi nave Nebula One he compartido experiencias con niños, familias, docentes, universidades y personas mayores. Me encanta ver cómo alguien que llega pensando que el espacio es demasiado complicado termina convirtiéndose, aunque solo sea durante un rato, en un auténtico explorador del Universo.

Mi manera de comunicar es cercana, pero siempre rigurosa. Quiero que la ciencia sea comprensible sin simplificarla hasta perder su esencia y que cada actividad deje algo más que un buen recuerdo: una idea nueva, una pregunta, una conversación o las ganas de seguir aprendiendo.

Porque la curiosidad no pertenece a una edad concreta. Y nunca deberíamos dejar de alimentar las ganas de comprender el mundo.

Space Summer School: despertar vocaciones científicas

Desde 2015 organizo Space Summer School, un proyecto educativo en el que los participantes se convierten en cadetes espaciales y descubren la exploración del Universo a través de experiencias prácticas, retos y actividades científicas.

El proyecto ha pasado por distintos formatos y espacios, incluido el Museo Lunar y las actividades en línea durante la pandemia. Durante diez años, la escuela espacial ha tenido también como sede las instalaciones del Centro Europeo de Astronomía Espacial de la Agencia Espacial Europea (ESAC), en Madrid.

A lo largo de este recorrido he visto crecer la curiosidad de muchos niños y niñas, ganar confianza, descubrir nuevas capacidades y empezar a imaginar un futuro relacionado con la ciencia y la tecnología.

Me siento especialmente orgullosa de contribuir a despertar vocaciones científicas y de ofrecer referentes que ayuden a las nuevas generaciones a descubrir que la ciencia también puede ser su lugar.

Pero mi objetivo no es que todos los niños se conviertan en científicos o astronautas. Mi objetivo es que descubran de lo que son capaces, que aprendan a hacerse preguntas y que crezcan sintiendo que pueden encontrar su propio camino.

Entrenar para explorar: aprender también con el cuerpo

Mi pasión por la exploración espacial me ha llevado a buscar experiencias que me permitan comprender mejor los desafíos a los que se enfrentan los astronautas. He realizado distintos entrenamientos y actividades, desde pilotaje de avionetas y buceo hasta experiencias en túneles de viento, entrenamiento físico, escalada y esquí.

Para mí, estas experiencias son otra forma de aprender. Me permiten acercarme a la exploración desde la práctica, comprender mejor sus retos y encontrar nuevas ideas para trasladar ese conocimiento a mis actividades educativas.

Me gusta investigar aquello que cuento y buscar maneras de que las personas puedan comprenderlo más allá de las palabras. Porque, cuando experimentamos algo, el conocimiento puede adquirir una dimensión completamente diferente.

Perseguir sueños también significa cambiar

Con los años he aprendido que perseguir un sueño no siempre significa llegar exactamente al lugar que imaginabas al principio. A veces, el camino te transforma y te lleva a descubrir otras maneras de cumplirlo.

Yo quería ser astronauta y, mientras perseguía ese sueño, he construido un proyecto educativo con el que puedo inspirar a niños y niñas, acercarles la ciencia y ayudarles a imaginar su propio futuro.

En ese viaje también me he convertido en mamá. La maternidad ha cambiado inevitablemente mi forma de mirar el mundo y de pensar en el futuro. Sigo soñando con contemplar la Tierra desde el espacio, pero ahora entiendo todavía mejor la importancia de disfrutar del camino y de cuidar aquello que de verdad importa.

Si tuviera que compartir una reflexión con las familias, sería esta: no necesitamos que nuestros hijos sean ingenieros, científicas o astronautas para sentirnos orgullosos de ellos. Lo importante es que puedan descubrir quiénes son, desarrollar sus capacidades y construir una vida en la que sean felices, curiosos y responsables.

Quiero seguir aprendiendo, creando y compartiendo conocimiento. Quiero que cada persona que participe en una de mis actividades se lleve algo que le acompañe mucho después de regresar a casa.

Porque, al final, mi sueño siempre ha sido explorar el Universo. Y he descubierto que también podemos explorarlo a través de las preguntas que compartimos, las personas que conocemos y todo aquello que aprendemos juntos.

No dejes nunca de perseguir tus sueños. Por el camino puedes descubrir cosas increíbles.

Astronauta LiLi

Divulgación científica, exploración espacial y nuevas formas de aprender.

«Sin conocimiento no hay futuro».

Share This